Cuándo pasar del capazo a la silla de paseo
Sillas de Paseo

¿Cuándo pasar al bebé del capazo a silla?

El desarrollo natural del bebé desde su nacimiento hasta el momento de empezar a caminar pasa por varios estados. Al comienzo pasará todo el día tumbado cómodamente en su capazo, después se sentará y disfrutará de asomarse a la silla de paseo, y finalmente dará sus primeros pasos, un momento épico para todos los padres.

Al igual que cambia su posición, debido sobre todo a que sus músculos se van desarrollando y permiten al cuerpo ir adquiriendo la postura necesaria. También cambian los sistemas para llevarlos cuando salimos de paseo. Es evidente que los primeros meses de vida se pasan en cómodos capazos, aunque tarde o temprano hay que hacer un cambio. Aquí hablaremos de cuándo se pasa un bebé de capazo a silla.

Los primeros meses de vida

Como norma general un bebé duerme entre 18 y 20 horas al día hasta más o menos los 3 meses de vida. Se debe a que durante la gestación ha estado protegido en el vientre de su mamá, cómodo y sin problemas. De ahí que sea tan importante la elección de un buen capazo que le permita mantenerse tumbado con comodidad y seguridad.

En otro artículos abordaremos el tema de cómo escoger un capazo y algunos consejos de compra.

¿Hasta cuándo puede ir en el capazo?

A menudo el momento cuando pasar al bebé del capazo a la silla viene marcado por la edad para la que está homologado cada elemento. Por lo que si no tienes mucha experiencia, puedes echar un vistazo a la ficha técnica y hacerte una idea aproximada de si es el momento.

De todos modos, no conviene que te centres únicamente en esto para decidir si hay que pasar de uno a otro. Lo mejor es analizar algunos detalles. Pasemos a destacar las señales que nos indican cuándo pasar del capazo a la silla de paseo.

Síntomas que apuntan cuándo pasar al bebé del capazo a la silla

A medida que el pequeño gana fuerza, pasará de no poder sentarse ni levantarse a sujetar la cabeza perfectamente, mantenerse sentado y asomarse por encima del capazo, o al menos tratar de hacerlo.

Normalmente. Esto ocurre alrededor de los 6 meses de vida, aunque no todos los bebés se desarrollan por igual, de modo que habrá quienes lo hagan antes y otros que sean más lentos, pero sin que suponga ningún trastorno en su crecimiento natural.

Otro detalle que puede indicar que es el momento de sacar al bebé del capazo y ponerlo en una silla es que pida insistentemente que lo cojas para sacarlo. Ya no se siente tan a gusto y protegido como antes, sino que incluso está nervioso e incómodo.

Evidentemente, cuando el capazo le ha quedado pequeño y apenas se puede mover, no hay duda de lo que hay que hacer.

En cualquier caso, es importante asegurarse de que es el momento adecuado. Sobre todo porque podría hacerse daño en la espalda.

Ventajas de las sillas de paseo

El cambio del capazo a la silla abre ante el pequeño un nuevo mundo de sensaciones. Es el momento perfecto, porque sus sentidos empiezan a desarrollarse y su curiosidad es cada vez mayor. La silla de paseo es el medio perfecto para aportarle lo que necesita.

Básicamente se pueden destacar 3 ventajas cuando pasa del capazo a la silla:

  • Le permite un mayor rango de movimiento, libertad que tumbado no puede disfrutar.
  • Tiene más cosas a la vista que cuando está en posición horizontal, donde solo puede ver el techo, el cielo o los mayores que se asoman. En la silla puede ver todo el mundo que le rodea.
  • Aprende a mejorar su capacidad de atención. Por ejemplo, cuando lo llevas en una silla y está frente a ti puedes hablarle e ir diciéndole lo que es cada cosa. En el futuro le servirá para aprender a comunicarse con otros.

No precipitarse, la mejor decisión

Hay algunas cosas que deben tenerse en cuenta para no tomar la decisión antes de tiempo. Sobre todo porque pueden producirse lesiones.

Si el bebé pasa del capazo a la silla antes de que sea apropiado, puede adquirir posturas inadecuadas, por lo que su columna se puede desviar debido a que no tiene fuerza suficiente para mantenerse bien sentado. Esperar unas cuantas semanas es mucho mejor que hacerlo antes de tiempo. En cualquier caso, será su desarrollo natural el que marque el cambio a la silla.

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